lunes, 8 de septiembre de 2014

Jorge Paolantonio


Jorge Paolantonio  (San Fernando del Valle de Catamarca, 1947). Poeta, narrador, dramaturgo, docente universitario en lengua y literatura anglosajona. Posgrado en literatura inglesa contemporánea (Stockwell College, Kent); cursó su doctorado en Lenguas Modernas en la Universidad del Salvador. Becario del Fondo Nacional de las Artes, del Council for the Arts (Kent) y de ISA-Universitat van Amsterdam. Concurre, invitado oficialmente,  a encuentros, festivales y ferias del libro del país y del extranjero. Reside en Buenos Aires desde 1981.  Recibió en 2012 el Premio Nacional Esteban Echeverría de Gente de Letras por su trayectoria como narrador.
En poesía ha publicado Clave para abrir las pajareras (1973), A imagen y semejanza (1978), Extraña manera de asomarse (1989), Estaba la muerte sentada (1991), Resplandor de los días inusados (1994), Lengua devorada (1er Premio Nacional Ramón Plaza, 1994), Huaco (1er Premio Municipal de SFV Catamarca), Peso muerto (2007), Favor del viento (antología personal, 2005), Obra selecta (compilación, 2011), Del orden y la dicha (2012), baus o la lenta agonía de las especies migratorias (2014).
Sus novelas son  Año de serpientes (1er Premio Nacional, Encuentro Patagónico de Escritores, 1995 y 2014), Ceniza de orquídeas (1er Premio Municipal de  Buenos Aires, 2003 y 2008; versión al inglés: 2010); Algo en el aire (1era Finalista Premio Planeta; Premio Letras de Oro Fundación Honorarte, 2004);  La Fiamma (Premio Internacional SoleLuna, Milán, 2008; versión al italiano: 2014), Traje de lirio (Premio Municipal de Jujuy, 2012 y 2014), Aguasanta (Premio Municipal Luis de Tejeda y Guzmán, Córdoba, 2014).
Su producción teatral (estrenada) está reunida en cuatro volúmenes;  el más reciente es Un dios menor y otros monólogos (2013).

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pequeño balance

«No sé qué cosas se precisan  para soportar ese hechizo  
de lo efímero, saber que se nos va borrando el nombre».
Patricia Alvarez




me quedo                                 con el sol poniente  
prescindo  de menguantes o        de lunas llenas
comulgo                con quienes dan y piden poco
denuncio                                                  la molicie    
tengo predilección       por los sauces que lloran
maldigo                 la burla de los intemperantes
ni llego tarde      ni estoy con los madrugadores
me doy en besos de amor      que dura cien años
elijo                  ser feliz sin creer en las promesas
aborrezco                                      a los maniqueos
estoy rodeado   de poemas       y gatos mullidos
flores                  que se secan demasiado pronto
escucho          a los viejos más viejos de mi tierra
[esas almas con upite     que lloran lo necesario]
lloro                          con el infierno de las beatas
río                  el paraíso de los niños empiojados
prendo incienso     por mis modales travestidos
desvisto santos   apago cirios    me voy de fiesta
con los transparentes los velados a cajón abierto
elijo la ceniza        y renuncio a regresar en carne


como si vieras


como si vieras            mi revés más oscuro
me atrinchero               empiezo a confesar
en voz muy baja             como un susurro
las veces  que rogamos                por amor
las partidas y ausencias               en  amor
los silencios cosidos al costado  del amor
dentelladas   heridas   rasguños cicatrices
en fin lo que se oculta       cuando alguien
habla feliz en primera persona    del plural


(de baus o la lenta agonía de las especies migratorias, Ed. MonoArmado, 2014)

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