domingo, 14 de septiembre de 2014

Un soplido sobre la sombra

Una de las lecturas del Festival de Poesía de Mendoza 2013
(foto: Camila Toledo)

«Poeta (...) / Has venido a soplar sobre la sombra que va cubriendo el mundo»
Fernando Lorenzo


Tras la inolvidable experiencia de su primera edición se realiza este año una vez más, en el marco de la Feria del Libro, el Festival Internacional de Poesía de Mendoza, en el Espacio Cultural Julio Le Parc (Mitre y Godoy Cruz, Guaymallén).

En esta ocasión, el encuentro que organiza el Ministerio de Cultura de Mendoza, se celebra entre el 2 y el 5 de octubre de 2014.

Las actividades principales serán los recitales poéticos, pero también habrá presentaciones, debates, talleres y mesas especiales.

Participan 30 autores provenientes de Colombia, Uruguay, Chile y de diversas provincias de la Argentina. Junto a ellos aparece una decena de invitados.

La dirección y programación está una vez más a cargo del fundador del encuentro, el poeta mendocino Fernando G. Toledo.

En esta edición especial, la revista El Desaguadero ofrece un dossier con los poetas participantes y la programación completa de esta fiesta de la poesía.

Esta segunda edición estará dedicada especialmente a la memoria de los poetas Fernando Lorenzo, Juan Gelman, Julio Cortázar, Octavio Paz, Anne Sexton, Dylan Thomas, Georg Trakl, Efraín Huerta y William Shakespeare.

También quiere celebrar con su propia realización el centenario de Nicanor Parra.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Marta Baigorria


Marta B. Baigorria nació en Merlo, Provincia de San Luis, en 1947. Actualmente está radicada en la ciudad Capital, aunque es Merlo el reducto de afectos y raíces. Publicó su primer libro, El fuego que pronuncio, en 2001 en la editorial de Hojas y Cuadernos de Sudestada, La Plata, con prólogo de Ana Emilia Lahitte. El segundo libro, Poemas para decir la luz (con prólogo de Mario Jofré Gutiérrez y palabras de Carlos Levy en la contratapa) se publicó en la editorial El Mono Armado, Buenos Aires, y el tercero, Niño en la orilla, también en esta editorial.

* * *

La soledad
                     no duele


duele
el alma
                    desmantelada.



(de El fuego que pronuncio)


          El hombre

  un ángel abismado

     en los espejos

      que clausura

           el azul

         mutilando

         sus alas.

(de Poemas para decir la luz)


 Detrás
            de la miarada
                              
      del hombre

hay
        huecos
                    con cenizas
                                        de niños
 
(de Niño en la orilla)
 

martes, 9 de septiembre de 2014

Carlos Levy

Fotografía de Camila Toledo.

Carlos Levy (Mendoza, 1942). Poeta, narrador, editor, librero y gestor cultural. Publicó en poesía: Inmensamente ciudadano (Intemperie, 1967), La memoria y otras piedades (Bitácora, 1984), AnVerso/ReVerso (Nuevo Clavel del Aire, 1989, con Fernando Lorenzo), Café de náufragos (Nuevo Clavel del Aire, 1991), La palabra y sus nombres (Canto Rodado, 1998), El judío que soñaba España (en Doloratas, Canto Rodado-Millá, 2001), Viejo hotel (El Mono Armado, 2008). En narrativa: Té con hielo (Canto Rodado, 1997), Adiós, Celina, adiós (El Mono Armado, 2006) y Asociación ilícita (con Oscar D’Angelo y Emilio Fernández Cordón, El Mono Armado, 2012).

* * *

Oración un 31 de diciembre

Oh Dios de los ateos
de los locos y los suicidas,
de los marineros sin mar
y de los que se navegan por dentro,
vos que no hiciste ni el cielo ni la tierra
ni el sol
ni el bien
ni el mal
que estás en el viento y en la lluvia
y alterás tu ruta ante los templos;

Dios silente que fundaste la palabra soledad
y nos diste los puntos cardinales

Dios Señor de los manicomios
de los mapas húmedos y olvidados
en la oscura dimensión de las postales;
Dios de Artaud y Dios de Whitman
de Erdosain y de Fijman
del Lucio que tenía cada vez más fantasmas
y de aquella,
Marylin que se murió de estar tan sola.

A esta hora de la tristeza
Dios que estás en nosotros
no nos olvides ahora.

Hoy 31 de diciembre de este siglo pavoroso
danos a nosotros un poco menos de cordura
quítanos los límites humanos
y desata las cuerdas de nuestros cuerpos
no nos dejes caer en la tentación del letargo
no nos prives del viento, tu palabra
no nos abandones mientras estemos vivos
que el día de nuestra muerte
prometemos olvidarte


                                  Amén


Génesis de un poema de amor

Escribo tu nombre
y tengo el comienzo del poema
Le agrego tal vez la palabra aire
entonces digo
«tu nombre y el aire»
Pero acaso puede haber
un poma con tu nombre
donde no navegue un barco?
Es claro, lo que quiero decir es que,
«tu nombre navega
en el aire como un barco».
Sin embargo
hay que aceptar
que los barcos del crepúsculo son tristes,
y que el poema
ya no es el que fuera.
Leo:
«tu nombre navega como un barco
triste en el crepúsculo».
Y me niego
«No quiero que tu nombre
navegue como un barco
triste en el crepúsculo».
Reflexiono. Demasiado breve.
Afuera el otoño crece en el amarillo de la melancolía.
«No quiero que tu nombre
navegue como un barco
triste en el crepúsculo
aunque el otoño te empuje
con el viento de las melancolías».
Pero, caramba, se me ha filtrado la palabra viento,
y, el viento es un pájaro de aire, ay.
«No quiero que tu nombre
navegue como un barco
triste en el crepúsculo
aunque el otoño te empuje
con el viento de las melancolías
te prefiero volando como un pájaro de aire».
Además, hay algo más;
debo confesarte que te imagino,
girando,
en un sistema de risas, por eso,
«No quiero que tu nombre
navegue como un barco
triste en el crepúsculo
aunque el otoño te empuje
con el viento de las melancolías.
Te prefiero volado
como un pájaro de aire,
te prefiero girando
como un sistema de risas,
volando,
             girando,
                         volando».
Ya ves,
no escribí tu nombre, todavía,
y ya tengo
el comienzo del poema…

lunes, 8 de septiembre de 2014

Julio Castellanos


Julio Castellanos (1947). Nació y vive en la ciudad de Córdoba. Es docente en la Escuela de Letras de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba. Publicó poemas, ensayos y comentarios en distintos medios periodísticos del país.
Desde 1983, aparecieron 13 libros de poesía: Umbrales, Líneas, Elementos, Nubes, Lugares, Poemas del amor, Cercanías, El motivo es la mujer, Residuario, Jardín a tientas, Lettera 22, Toda aparición se desvanece y Eso que no es sueño, recientemente editados en el volumen Poesía Reunida (1983-2013).

* * *


La ausente

Reciente, entra la luz
por la ventana abierta antes del alba.

Se deshace la máscara, el adiós
y lo cierto invaden cada cosa.

Afuera, álamos ligeros
y voraces nubes de temblor.
Navega el cielo.

Con extrañeza se incorpora.
Siente a su lado el hueco
evaporado y cóncavo de un cuerpo.



Razones de un amor

porque aprendí que la claridad de tus ojos  puede esconder
oscuridades hondas en donde vive la noche;
porque supe que es posible el amor y que en él
nada que no sea el sí mismo existe;
porque aprendí a separar nimiedades eternas como la clara de la yema,
el tacto de la mano, la sonrisa de la boca; porque pude
ver que en estas separaciones
hay encuentros con el uno que vive en cada otro;
porque el hallazgo de ese otro
no es sino el entenderse con la propia luz y con la propia sombra;
porque la vida es la ilusión de lo imposible y es lo posible de lo incierto;
porque los cuerpos pueden sernos campos florecidos; porque he bebido
la exudación, los flujos, las aguas corporales
que pasan por tu carne
para navegar ríos inagotables, transcursos sorprendentes;
porque fue tu desnudez un campo de caricias;
porque he aspirado en tus susurros el lenguaje del estar fuera de todo;
porque entre tus pechos no hubo intemperie ni granizo, allí
todo fue amparo, blandura bienvenida;
por éstas y por otras demasías: por todo lo dicho y lo imposible
de decir, te digo lo que digo, te balbuceo y toco;
me venzo y te pierdo y te respiro.

Facundo López


Facundo López nació en Mendoza, el 12 de diciembre de 1977. Es profesor de Lengua y Literatura (UNCuyo). Sus poemas aparecieron en distintas revistas y antologías. En el 2009 ganó la Beca del Taller de Poesía del Fondo Nacional de las Artes, dirigido por Alicia Genovese, a partir del cual formo parte del colectivo Literario La Moledora de Carne. Ha publicado tres libros de poesía: en 2006, Mariposa sobre las cenizas (Libros de Piedra Infinita); en 2012, El monstruo (Libros de Piedra Infinita) y en 2013 Resonancias (En boca cerrada). El perro verde, se llama su último libro de poemas (inédito).

* * *

Parecido a otro
Soy el perro verde.
No sé pensar y hablar a un tiempo,
no sé decir eso que quieres en tu oído.
Hay algo en vos y en tu poca paz
que salta la noche y soy lo que vos;
una mueca de tu angustia
acostumbrada a lamerse sola
y a tragarse el miedo de no ser
parecido a otro.



El perro verde

El perro ha olvidado el lugar al que debe volver.

¿A dónde irá una vez suelto?

Le pesa la panza flaca
y va encorvado
con el paso que conoce.

El sol raja el cuero del bicho ajado
que se lame y sigue camino
con la lengua ardiente.

El perro intenta una canción que oyó a lo lejos.

Mi madre cae enmarañada en el pozo de su ombligo,
con tantos días de sed encima,
sobran sonidos y sílabas
y el nombre se vuelve impronunciable.

No sé quién soy, me llaman: el-perro-verde.

 Me levanto y corro a despertar del sueño
-¡He mordido la mano que me da de comer!
le grito a los rabiosos que me lanzan piedras.

¿A dónde irán los perros una vez sueltos?

Voy a excavar tu ombligo
hasta arrancarte el habla.
No sueltes mi mano durante el grito.

El perro desgarra y arrastra pedazos
de su propio cuerpo al agujero.

El perro ha olvidado el lugar a donde debe volver.

Antes de nacer esta no era mi cara
tu voz siempre ha sido esta luz
que soy y que no logro nombrar.

-Entré al sueño de noche a noche.

“En la palabra no hay camino
-dijeron-
conduce a ninguna parte
y eso no es final.

“Sal, si puedes”.

¿Dónde van ciertos perros?

Tu vida
no ofende mi olfato de perro
que ha oído aullar a la muerte
en la carroña tendida al costado de la ruta.
Decir muerte no llena los huecos del vacío.

Antes de nacer esta no era mi cara
“… voy a contarte una historia…”
es lo que traigo desde entonces.

El perro verde habla dos veces:

Conozco dos o tres palabras,
y con ellas no puedo
decir quién soy, ni explicar
qué es lo que busco.

¿Hacia dónde deben ir los perros sueltos?

Ahora habla  un poco más:

Soy una sumatoria de insignificancias
una vibración  más allá de inspirar y expirar
un perro verde a la sombra de cualquiera de mis nombres.

Ahora habla poco y va:

Como van los animales viejos
y hambrientos por saber
de lo que queda un poco más allá
de su paso
que muchas veces cambia y se hace lento
como una pregunta al camino
que se tiende con sus trampas a los perros
donde caen y no queda otra
que volver a la pregunta
para salir.

Con todos los muertos alojados
en el mismo domicilio
el perro asume

que pronto tendrá que mudarse.

Álvaro Olmedo


Álvaro Olmedo nació en San Juan (Argentina) en 1961. Desde temprano asumió el pincel y más tarde la pluma. Es Licenciado en Ciencias Políticas (egresado de la U.N.S.J.) Realizó distintos postgrados. Es actualmente docente e investigador universitario. Participó de numerosos Talleres Literarios.
Fue 1º Premio en el certamen Provincial Colección San Juan 2008 -Poesía- con su obra Existencia en vuelo, editada el mismo año. En el año 2009 publicó A sabiendas que el amor (Editorial Universitaria).
Es miembro fundador del Grupo Literario Los Ángulos de la Locura y tiene una publicación grupal con el mismo nombre (Ed. Vinciguerra). En el 2012 ha publicado Entre gemas ingrávidas (Ed. Vinciguerra)
Ha obtenido otros premios nacionales e internacionales. En el período 2008-2010 (inclusive) ha coordinado los talleres literarios Artenpie (dependientes de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Provincia de San Juan). Fue guionista de la Fiesta Nacional del Sol (ediciones 2010 y 2011). Es miembro fundante de Poetopía-Colectivo poético.Su última obra publicada es De reinos y desiertos.

* * *

VIII


     hay un alma

lo dice la sed y
            el agua
    Hugo Mujica


el desierto desnuda
no de sed
de desnudez
deja el alma despoblada
azota el tajo
quiebra sin violar
y termina en un viento
que envuelve al viento

ese dios de polvo y clausura
afuera interminable
nos devuelve arremolinado al cuerpo que somos
apenas
una flama soplando palabras

hay un alma
olvidada entre cubos
descuartizada en el fragor

escarbar
el aire de los granos de sed
el rocío del silencio bajo el sol

la raja incandescente
no quemará más que los hombres

tanta sequía
tanta sed
acaso
la única fuente




IX


mujer
reina del desierto

sobre la duna serpenteante
se eleva tu perfume
que enreda el aire

el viento trae tus labios
recién entonces
descubro que estoy vivo

tu voz
el lenguaje del amor
y tu silencio
reverbera en la inmensidad

oasis
te persigo inalcanzable
con la caravana de mi historia
mas
caminar sin tus pasos
es dimitir
es el destierro
la partida sin adonde

luna entre desierto y desierto
alma de la noche
antes y después de tu brillo
sed infinita
y milagro de no caer sediento


(de De reinos y desiertos)

Jorge Paolantonio


Jorge Paolantonio  (San Fernando del Valle de Catamarca, 1947). Poeta, narrador, dramaturgo, docente universitario en lengua y literatura anglosajona. Posgrado en literatura inglesa contemporánea (Stockwell College, Kent); cursó su doctorado en Lenguas Modernas en la Universidad del Salvador. Becario del Fondo Nacional de las Artes, del Council for the Arts (Kent) y de ISA-Universitat van Amsterdam. Concurre, invitado oficialmente,  a encuentros, festivales y ferias del libro del país y del extranjero. Reside en Buenos Aires desde 1981.  Recibió en 2012 el Premio Nacional Esteban Echeverría de Gente de Letras por su trayectoria como narrador.
En poesía ha publicado Clave para abrir las pajareras (1973), A imagen y semejanza (1978), Extraña manera de asomarse (1989), Estaba la muerte sentada (1991), Resplandor de los días inusados (1994), Lengua devorada (1er Premio Nacional Ramón Plaza, 1994), Huaco (1er Premio Municipal de SFV Catamarca), Peso muerto (2007), Favor del viento (antología personal, 2005), Obra selecta (compilación, 2011), Del orden y la dicha (2012), baus o la lenta agonía de las especies migratorias (2014).
Sus novelas son  Año de serpientes (1er Premio Nacional, Encuentro Patagónico de Escritores, 1995 y 2014), Ceniza de orquídeas (1er Premio Municipal de  Buenos Aires, 2003 y 2008; versión al inglés: 2010); Algo en el aire (1era Finalista Premio Planeta; Premio Letras de Oro Fundación Honorarte, 2004);  La Fiamma (Premio Internacional SoleLuna, Milán, 2008; versión al italiano: 2014), Traje de lirio (Premio Municipal de Jujuy, 2012 y 2014), Aguasanta (Premio Municipal Luis de Tejeda y Guzmán, Córdoba, 2014).
Su producción teatral (estrenada) está reunida en cuatro volúmenes;  el más reciente es Un dios menor y otros monólogos (2013).

* * *

pequeño balance

«No sé qué cosas se precisan  para soportar ese hechizo  
de lo efímero, saber que se nos va borrando el nombre».
Patricia Alvarez




me quedo                                 con el sol poniente  
prescindo  de menguantes o        de lunas llenas
comulgo                con quienes dan y piden poco
denuncio                                                  la molicie    
tengo predilección       por los sauces que lloran
maldigo                 la burla de los intemperantes
ni llego tarde      ni estoy con los madrugadores
me doy en besos de amor      que dura cien años
elijo                  ser feliz sin creer en las promesas
aborrezco                                      a los maniqueos
estoy rodeado   de poemas       y gatos mullidos
flores                  que se secan demasiado pronto
escucho          a los viejos más viejos de mi tierra
[esas almas con upite     que lloran lo necesario]
lloro                          con el infierno de las beatas
río                  el paraíso de los niños empiojados
prendo incienso     por mis modales travestidos
desvisto santos   apago cirios    me voy de fiesta
con los transparentes los velados a cajón abierto
elijo la ceniza        y renuncio a regresar en carne


como si vieras


como si vieras            mi revés más oscuro
me atrinchero               empiezo a confesar
en voz muy baja             como un susurro
las veces  que rogamos                por amor
las partidas y ausencias               en  amor
los silencios cosidos al costado  del amor
dentelladas   heridas   rasguños cicatrices
en fin lo que se oculta       cuando alguien
habla feliz en primera persona    del plural


(de baus o la lenta agonía de las especies migratorias, Ed. MonoArmado, 2014)

domingo, 7 de septiembre de 2014

Hugo Francisco Rivella


Hugo Francisco Rivella nació en Rosario de la Frontera, Salta, Argentina, en 1948. Tiene una extensa obra poética literaria y musical. Ha dado numerosos recitales poéticos y musicales en Argentina y ha compuesto canciones con Carmen Guzmán, Alberto Oviedo, Chato Díaz, Rubén Cruz, Mario Díaz, Ernesto Romero. Ha obtenido premios a nivel nacional e internacional, entre ellos el Primer Premio de Poesía Juegos Florales Hispanoamericanos y de Panamá, Quetzaltenango, Guatemala, 1985; el Segundo Premio de Poesía, Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires 2001; el Primer Premio de Poesía Ilustrada Jorge Barón Biza, Córdoba 2001 y el Premio Gilberto Owen de la Universidad Autónoma del Estado de México, 2011). Como compositor de música folclórica también ha obtenido importantes reconocimientos.
Ha publicado, entre otros libros: Algo de mi muerte (Rosario de la Frontera, Salta, 1981), La memoria del fuego (Córdoba, 1982), Agua de mis manos (apoyo del FNA, 1995), Cristales en el río (cancionero, Vaca Narvaja ed.,1999), Caballos en la lluvia (Córdoba, 2003), Zona de otros días (Salta, 2007), Yo, el toro (Córdoba, 2008), Centro de tormentas (2010), De fuego y sombras (2010), Putas (La cacería del ángel) (2011), Piedra del ángel (2011) y Ojo astillado (2013).

* * *

Caballo y brasa

a Jacobo Regen

El caballo es una brasa que tirita.
Un pilpinto que vuelve por su cuello
como un collar por el que se deshoja la ternura.
En la brasa se mira como se mira el mundo
adentro de los días,
se reaviva en la lluvia igual que la ceniza que se moja
y se aturde con su propio galope.

La brasa es la memoria del espejo.
La llama agazapada entre los ojos.
Una flor de pétalos ardidos.

El caballo enfila hacia la brasa
y la atraviesa
y es el último cometa de la tierra.

Los caballos yacen crucificados contra el cielo

Los caballos yacen crucificados contra el cielo.
Un humo verde se ha adosado a las paredes
mientras el amanecer se mete en el agua como un pez de plata.
Un pájaro cabeza de salamandra suelta viento de las alas
y éste sopla el pueblo y lo aplasta.

Los caballos yacen crucificados contra el cielo
y el sol
se desarticula al cruzar por mi ventana.
Persigo lo invisible en el mundo de los espejos
y trastabillo
caigo por un túnel espiralado
retorciéndome como un ciego en un cabello
escuchando voces tramadas en arena
el exordio de lo que fue y el misterio que despiertan los trenes
cuando el andén exhala un adiós agostado.
Huele a ajenjo el aire. Se hace añicos.
Las luces mudan a la sombra y espían entre los muros.
El paisaje es un gesto de dios puesto en la vida
o la razón del hombre sofocando la muerte.

Los caballos yacen crucificados contra el cielo
para perpetuar su galopar entre nosotros.


Resistencia ciega

La noche ciega, deposita dolor
sobre su sábana amarga.
Recuesta su memoria herida tras la señal del tiempo
que cruje vida en amplia resistencia.
Parida y desmembrada, desnuda ante epitafios,
su propia carne sombría.
Sobre huellas sin territorios
inéditas constelaciones incandescentes,
vibran en elíptica libertad
por las opacas grietas que olvidó el ocaso.
Trepando el vértice infiel de las transparencias,
la oscuridad en derrota imperfecta
arroja redes al infinito, para apelar ante jueces crepusculares
por la inocencia fetal de la pálida luz
que alumbra un espejismo.

Pablo Anadón


Pablo Anadón nació en Villa Dolores (Córdoba, Argentina), en 1963. Ha publicado, en poesía, Poemas (Colmegna, Santa Fe, Primer Premio José Cibils, 1979); Estaciones del árbol (Il Nuovo, Vecchio Stil, Córdoba, 1990, traducción al italiano de Oreste Macrì); Cuaderno florentino y otros poemas italianos (Università della Calabria, Rende, Italia, 1994); Lo que trae y lleva el mar (Rubbettino, Soveria Mannelli, Italia, 1994); La mesa de café y otros poemas (AMG Editor, Logroño, 2004), El trabajo de las horas (Ediciones del Copista, Córdoba, 2006) y Estudios de la luz (Pre-Textos, Valencia, 2010).
Es autor de numerosos ensayos sobre poesía y de las antologías críticas Poetesse argentine (Plural Poesia, Acquaviva Picena, Italia, 1994); El astro disperso/Últimas transformaciones de la poesía en Italia/1971-2001 (Ediciones del Copista, Córdoba, 2001, Premio de Traducción del Gobierno de Italia), Señales de la nueva poesía argentina (Llibros del Pexe, Gijón, 2004) y La poesía en el país de los monólogos paralelos (Editorial Brujas, 2010). Ha publicado en libros, diarios y revistas, traducciones de Dante Alighieri, Guido Gozzano, Giuseppe Ungaretti, Vittorio Sereni, Alfonso Gatto, Mario Luzi, Giorgio Caproni, Cesare Pavese, Wallace Stevens, Robert Frost, W. S. Merwin, Boris Pasternak, entre otros autores. Colabora regularmente con la revista española Clarín.
Doctor en Letras por la Universidad Nacional de Córdoba, hizo estudios de especialización en la Universidad de Florencia y fue docente durante seis años en la Universidad de Calabria. Ha fundado y dirige desde 1997 la revista de poesía y crítica Fénix y la colección de libros del mismo nombre.

* * *

El ruido de la segadora

De pronto el ruido de la segadora
Se ha acallado, y entonces percibimos
Que nos ensordecía. Y entreoímos
En la mente el latido de esta hora
Silenciosa del campo… Hay una hora
Así en la vida, cuando lo que fuimos
Por años, se detiene, y descubrimos
Que esa voz que se apaga y se demora
Es la nuestra. Sentado en el sillón
De mimbre viejo en el umbral de casa
He traído de nuevo al corazón
Tanta cosa querida, y en la escasa
Luz del día he rezado una oración
Por vos, por mí, por lo que fue y ya pasa.


Para el aniversario de mi muerte
(Variación sobre un tema de W. S. Merwin)

«Every year without knowing it I have passed the day
When the last fires will wave to me…»
W. S. Merwin


Cada año he pasado ya ese día
En que voy a morir: desconocido,
Su dolor me habrá dado o su alegría
Y ahora es una fecha del olvido.
Extraño aniversario, igual que aquel
De la mañana en que empezó mi vida.
Como quien, por el gusto de la miel,
Adivina el panal y la perdida
Flor, así del sabor de lo que ayer
Fue, reconozco lo que aún no ha sido:
La agonía del mundo honda en el ceño,
Los ojos entreabiertos al ensueño
Y en los labios un nombre de mujer.
Moriré de la muerte que he vivido.

(de Estudios de la luz)

Oscar D’Angelo


Oscar D’Angelo nació en Palmira, San Martín, Mendoza, lugar donde actualmente reside. Escritor y médico psiquiatra, psicoanalista, egresado de la Facultad de Medicina de  la Universidad Nacional de Córdoba en 1972. Realizó la especialidad de psiquiatría en Mendoza. Actualmente ejerce la profesión en la ciudad de San Martín y en la capital mendocina. Es docente de la Facultad de Psicología de la Universidad de Congreso de Mendoza.
Fue integrante del Ateneo Freudiano de Mendoza. 1984/1988, agrupación psicoanalítica lacaniana y colaborador del suplemento cultural del diario Los Andes entre 1998 y 2012
Fue integrante del Ateneo de Poesía de Madrid, España y del grupo literario Aleph de Mendoza. Fue integrante del Colegio Freudiano de Córdoba para la Formación Permanente. Asociado al Instituto del Campo Freudiano de París. 1992/2001. Fue director y fundador de la revista cultural Sosiego del Círculo Médico del Este. San Martín (2000 a 2003). Es colaborador en El Candil (Radio Nacional Mendoza) y Caminando la historia de Mendoza, programa con Reconocimiento Legislativo por su importancia cultural provincial. 2012. Fue declarado Ciudadano Ilustre de la ciudad de San Martín en 2012.
Es autor de Gerundios y manantiales (poesía, 1995), Andiátides (poesía, 1996), Sucedidos (cuentos, 1998), Historia del barro (poesía, 2003) y Despliegue (antología poética, 2010).
Es coautor de Poetas y narradores argentinos, Tomo V (1995), Antología Grupo Aleph (poesía, 2000), Conozcamos San Martín (ensayo histórico social, 1999), Historia y perspectivas, Investigaciones históricas territoriales. Diario Uno, Mendoza (1996/97/98/99) y Asociación ilícita (cuentos, 2012).

* * *

Política y palabra

Palabras que se baten entre el corazón y el silencio
palabras  que suenan tal vez a nacimientos
tal vez a despedidas
a ira contenida
o quizás al eco lejano de alguna derrota en la eternidad
de las batallas humanas
palabras que se ahuecan palabras que estallan
palabras anidadas
entre lo que se dice
lo que no se quiere decir y lo que se filtra
lo que se filtra de otra dimensión
de otras oscuridades
palabras impregnadas de amarillo
caminante de largas alamedas
onda cósmica de verde lejano
negro ácido de ebullidas  repeticiones
palabras entrelazadas
con la propia sombra
extendida por lejanas magnitudes
corporalizando el silbido de aquel tren
o del cuerpo moribundo de esta promesa
palabras inexplicables
atadas
a la frialdad de lo explicable
palabra sentimiento
palabra verdad
desatada en el momento justo
en el instante preciso
palabra que muere en el segundo siguiente
palabra esclarecedora de su propio sentido
habitante  legendario de tí de mí y de él
de ellos de aquéllos
de tantos
palabra luz de lo no dicho
de lo dicho y de lo entredicho
palabra muchedumbre que vuelve de la guerra
aglomeraciones generando soledades
sonidos que estallan en imágenes
y en sueños
simbiotizaciones entre lo nombrado para no nombrar
y lo no nombrado para nombrarlo

palabra primavera de palabritas
nacidas en el nido de lo circunstancial
y en la melodía de las justificaciones.

(de Gerundios y manantiales, 1995)


Resurrección

Las rojas cenizas
del deseo que no cesa
y los azules rizos
de una tenue confianza
reposan en el balcón
de la noche
donde se despereza
el amor de la tarde

y en la próxima alborada
de opaca luna
cuelgan ya
sutiles jadeos
que señalan
la cabellera púrpura
de futuros fuegos.


(de Despliegues, 2010)

Débora Benacot


Débora Benacot nació en Mendoza, en 1976. Publicó los poemarios Ácaros al sol (Fundíbulo Ediciones, 2011) y Pirsin (Ediciones Culturales de Mendoza, 2012). En narrativa breve, Con la literatura no se juega (junto a integrantes de la Cofradía del Cuento Corto, Macedonia Ediciones, 2012) y Escrito en un grano de arroz (Fundíbulo Ediciones, 2014). Participó en ciclos literarios  y programas de radio. Sus textos han sido incluidos en antologías locales, nacionales e internacionales, como así también en diversos diarios y revistas del medio. Desde el 2011, coordina el proyecto editorial Fundíbulo Ediciones.

* * *

Reptil en la pecera

Perder la compostura
             la gracia
             los anillos

y gatear la noche

así de descompuesta
así, tan desgraciada

con la mano desnuda
buceando la penumbra.

Saber que no hay antídoto
                                opción rebobinar
                                ni tregua.

Quedarse bien descalza
tan muda en la mudanza
indigna de perdón

así, culpable.

Uno cambia de piel.
Raras veces, de mañas.


(de Ácaros al sol)



El pájaro espino
sabe
que un solo canto
vale la pena
si se nos vuelca
en él
toda la sangre.


(de Pirsin)

Luis Villalba


Luis Alfredo Villalba nació en Mendoza en 1939. Es autor de más de cien cuentos y adaptaciones de mitos y leyendas para niños, que fueron publicados en suplementos infantiles de diarios mendocinos. También es autor del libro para niños Cuaquito, con ilustraciones de Chanti.
Ha sido guionista y director de fiestas de la Vendimia nacionales y departamentales. También es docente en diversas cátedras en carreras de cine.
En poesía publicó: Justificación de la piedra (1961), Poemas (1963), A pesar de mí mismo (1964), Persona (1991), La muchacha del café (1996) y Hoteles baratos (1999).

* * *

Conciencia de clase

Aunque ustedes imaginen la inflación
imaginen la desocupación
imaginen
las perversiones, la censura, los buenos modales
imaginen la templanza, los nihil obstat, las venéreas
el doblez del destape
y las encuestas tan familiares del hogar
el pueblo seguirá haciendo el amor sin discreción ni miramiento
atendiendo sólo a argumentos no muy serios
como los de tener ganas o muchas ganas

lo que demuestra que el pueblo tiene conciencia de clase
y/o
que no tiene ninguna clase de conciencia.

(de La muchacha del café, Libros de Tierra Firme, 1996)


Valparaíso

I
¿Cuál es el tema? se pregunta
mientras mordisquea un cigarro en la playa.
Debe haber un tema, insiste
y guarda el cigarro en el bolsillo de la camisa a cuadros.
Un amor quiero decir un miedo una rabieta
te lleva a otro sucesivamente el árbol se ramifica.

La memoria juega a recordar.
La memoria es un periodista en busca de noticias
otros le encontrarán el título.

La historia se concluye con un pisco a fondo blanco,
con un plácido suspiro y frases al estilo de no lo hice tan mal.

II
Cuando no era el vestidito eran las tías,
el cura en el espejo o las muñecas.
Bajo la sombra fresca de un desván
ella apilaba los dibujos infantiles, les prendía fuego,
el de una mujer sobre todo
que apretaba en las sienes el mundo a punto de estallar.

Acribilladas por los pequeños sonidos del verano
las caricias prefirieron los límites de su cuerpo desnudo.


III
Metió los dedos en el enchufe, en el ventilador,
en la garganta anudó un trozo de carne equina,
le estalló una arteria en la cabeza y el agua de la pileta lo asfixió.
Como epílogo se estrelló contra un monumento de bronce pintado.
El mensaje estuvo claro pero lo ignoró,
hasta el final persistió en su tesis sobre los límites y la transgresión.


IV
Ella volvía, una y otra vez a la playa ella volvía
para vigilar del mundo y de la noche una ola en la oscuridad.
A su izquierda Valparaíso escondía secretos en la carne de los caballos.
Los poetas se escondían en trabajos honrados y otras desgracias.
A la derecha concurrían las dentaduras impecables
sin hilachas en sus almas duras.
Ellos también vigilaban las olas
por aquello de que los cadáveres vuelven siempre al lugar del crimen.
Alguien le dijo
Miss, es una playa privada y usted no puede andar por aquí.
Nadie se atrevió a preguntarle el nombre que estaba escrito en las olas.


V
Entre la luz de arriba y la luz de la mesita de luz
elige la penumbra del ventanal para mirarla.
Con desenfreno le espía dulcemente el sueño,
los globitos que la respiración le forma en las comisuras.
Se aprieta el contorno espeso y la mano
en su oreja nuca espalda cadera humedad
le transmite noticias universales.


VI
Llegar, deslizarse, invadir,
escapar, escurrirse, partir,
correr, deambular, merodear,
andar por ahí, entre el escote y los zapatos.


VII
La adicción trae más inconvenientes que la sanputa.
Todo lo que no se dice
se transforma en detritus radioactivo.
Cuando uno quiere acordar la gastritis no se anda con chiquitas
y al momento siguiente la dentadura se estrella contra el piso.
Por eso, el que dice primero, come dos veces.


VIII
Las mujeres esperan con sus largos vestidos grises
para llorar a los muertos.


IX
No hay cosa más parecida a la muerte
que una mujer pariendo.


X
La buena locura de entonces
la locura cuerda
la locura sana
la locura
cura.

(de Hoteles baratos, editorial Diógenes, 1999)

Jorge Dorio


Jorge Dorio nació en Buenos Aires en 1958. Periodista, conductor, actor y escritor.
En radio condujo el programa Sueño de una noche de Belgrano, con Martín Caparrós y Si esta no es la siesta. Participa también desde los años ’80 de La venganza será terrible, con Alejandro Dolina.
En televisión conducto con Caparrós El monitor argentino y fue panelista de Gran hermano. Actualmente conduce 6, 7, 8.
En cine actuó en El lado oscuro del corazón, Besos en la frente, El retrato de Felicitas y La luz del bosque.
Como periodista gráfico ha escrito para diversos medios de la Argentina.
Publicó los libros de poemas Huésped de sí mismo (1982) y La mujer pez (1994, reeditado en 2013).

* * *

Revuelta

¿Y si antes fuera ahora,
decir la verdad bien,
lo conocido
de la verdad, la mano
corrigiendo el tránsito
de lo errado, lo escrito, lo sucio verdadero?
¿Y si pudiera eso y aun
pudiendo
matara el curso de la mano
lo transitorio del recurso,
la mancara?
Y si es así ¿no es claro
lo inútil de la historia,
lo bueno de saber
que la pasión es nada?

(de La mujer pez)

Marcelo Leites


Marcelo  Leites nació en Concordia, Entre Ríos, Argentina, en 1963.  Poeta y crítico literario. Publicó los libros de poemas: El margen de la aldea (Ediciones Río de los Pájaros, Concordia, 1992);  Ruido de fondo (Trópico Sur, Asunción del Paraguay, 2001); Tanque australiano (Ediciones Gog y Magog, Buenos Aires, 2007) y Resonancia de las cosas (Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2009). Además, los ensayos: Cuatro poetas entrerrianos (Editorial de la Universidad de E. Ríos, 2004); Percepción de la música (Ed. Fondec, antología colectiva, 2005) y La música de la poesía (antología colectiva,  Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2012).
Coordina Talleres de lectoescritura en su ciudad natal desde 1992; ha leído su obra en encuentros literarios, nacionales e internacionales. Fue miembro del jurado en los Juegos Florales de Poesía del Rowing Club de Paraná (Entre Ríos) en 2007; del Certamen Luis de Filippo, organizado por la Asociación Santafesina de Escritores (ASDE) y del Salón del Poema Ilustrado, en Paraná; en 2012. Integra desde el año 2006, el consejo Editorial de la página web Autores de Concordia donde se publican autores de su ciudad y pueden leerse algunos de sus poemas, como también  una antología de las voces entrerrianas más representativas, en la Sección Rescates, que dirige.
Seleccionó y prologó la antología de poesía entrerriana Las nuevas voces de Entre Ríos, editada por la página web Poéticas, en marzo de 2008. Fue publicado en diversos sitios virtuales, entre ellos, los blogs Las Elecciones Afecivas y Otra Iglesia es Imposible. Sus  poemas también aparecen en el Nº29 (Verano 2008) de la revista El poeta y su trabajo, que dirige en México, el poeta Hugo Gola y en la revista también mexicana Blanco Móvil Nº124, del 2013, dedicada a poetas y narradores del interior de la Argentina, entre otras publicaciones.  
Administra la Biblioteca de Marcelo Leites, un blog antológico de poesía universal. Es colaborador de la revista virtual Poesía Argentina, donde publicó Tigre y Caramelo, una selección de la poesía joven entrerriana, con prólogo de su autoría; además de reseñas diversas, rescates y ensayos, como Poesía y estilo, entre otros.          
Otras actividades: actor, director y adaptador de numerosas obras de teatro estudiantil y vocacional, entre las que se menciona: Otelo y Hamlet de Shakespeare; El tiempo y los Conway, de Priestley; El pan de la locura, de Carlos Gorostiza y El complejo de Filemón de Jean Bernard-Luc.
Dirección electrónica:  leitesmargen@hotmail.com.

* * *

Tanque australiano

X

Quietud aún inquieta.
Quietud de las cosas.
Inquieto el ojo traduce
un estado de reposo,
un estado de total simplicidad
(que cuesta simplemente todo).
El tanque australiano es argentino,
el tanque no es de guerra
sino de agua.
El ojo percibe más que la mente.
Antes, en el principio estaba
el tanque con su agua pródiga,
pero nadie lo veía.
Ver significa detenerse,
olvidarse de vivir,
y quedarse ahí, dentro del tanque
para siempre.

(de Tanque australiano, Gog y Magog, 2009)


Lombriz

Protegida por la oscuridad, 
húmeda recorre el suelo
debajo de todas las cosas.
Ignora lo que ocurre en la tierra 
y en otros planetas del espacio.
No ha visto nunca las estrellas,
ni el perro que  le orina encima.
Ciega a sus anillos no sabe 
que sus túneles oxigenan 
las plantas del jardín,
del asco de la nena  cuando
corta una rosa y la descubre 
confundida en un pétalo caído 
una noche cualquiera.
                                      Tampoco sabían los chinos
                                  que la muralla sería la única obra
                                      humana visible desde la luna,
                                  sólo supieron de las generaciones 
                                  de hombres que se morían mientras 
                                                 la  construían.

Los animales no necesitan 
conocimientos para sobrevivir.
La lombriz tampoco.
Con el instinto le basta.
Toca con sus patas el agua 
de la regadera de jardín
que una señora le arroja
desde el mundo de arriba 
y se escabulle de la luz
y de las heladas.
Muere en la boca del pescado
pero se reproduce incesante:
ciega, solitaria, tenaz ,  
fecunda la tierra.

(de Resonancia de las cosas, Ediciones en Danza, 2009)


sábado, 6 de septiembre de 2014

Ana Lafferranderie


Ana Lafferranderie (Montevideo, Uruguay, 1969),  poeta, comunicadora e investigadora. Vive en Buenos Aires desde 1990. Publicó los libros El cielo tácito (Sigamos Enamoradas, 2007) y Volcar la cuna (Ediciones del Dock, 2012), por el cual obtuvo el Primer premio de poesía del Fondo Nacional de las Artes 2011.  Poemas suyos han sido publicados en diversas antologías y revistas a ambos lados del Río de la Plata, así como en Holanda y Estados Unidos, traducidos al inglés. Entre los años 2006 y 2010 co-organizó el Ciclo de Poesía de la librería y espacio cultural Fedro, en el barrio de San Telmo.

* * *

Poemas de Volcar la cuna

Un gesto atávico, girar la cuchara en el líquido denso. La olla  sobre el fuego, estar en el vapor. Los muslos  pesando en la madera.  Una humedad viva, eso soy, como lo fueron otros. Cuerpo que se expande en la luz inestable del hogar.


***

Por ver lo absurdo.   Este sopor  invade  el  día,    pierde  sentido  el movimiento.   Miro  el  espacio  que se abre  detrás de  la  ventana.  Lo sigo lejos,  hasta  una piedra  donde  golpea  espuma fría.  Se  desintegra,  se  dispersa en  lo líquido.   Yo  sigo  frente a mí.   Con los  pies en el agua  sé  que  soy  materia  que se  apaga.

***

Distendimos el gesto, con los ojos cerrados en lo alto frente al sol. Después, seguí  tu espalda hacia el centro del paisaje. Al pasar sobre el río, ojos de madre apaciguaban la mirada, como ocurre cada vez que se cruza un puente.

***

El aire es un mismo soplo, la única respiración. Tomo partículas que fueron de otros, soy una presencia que se hilvana. Sale de sí, se busca en otro tiempo. Ensaya el tacto de la que fui sin estar.

Enrique Moro



Enrique Moro nació en Valparaíso (Chile) en 1956. Realizó estudios de Cine en París, y estudios de Animación Socio Cultural en España. A los 13 años escribe sus primeros versos. El golpe militar de 1973 en contra del gobierno de Salvador Allende, produjo una notable influencia en su actitud poética y desde su oficio, se sumó a la lucha de la oposición para recuperar la democracia. Realizó conferencias sobre la realidad cultural de Chile bajo la dictadura militar y recitales poéticos en Chile, Alemania, Francia, España y Suecia.
Fue detenido en 1977. En 1978 es liberado por una ley de amnistía. En 1980 es invitado al primer simposio de literatura chilena en el exilio que se llevó a cabo en Alemania y también, a la Feria Internacional del Libro de Frankfurt, donde finalmente queda trabajando como Escritor Investigador hasta el año 1983.
Enrique Moro crea en 1996 el Centro Cultural de Valparaíso. Desde 1999 forma parte del equipo del departamento de Cultura de la Municipalidad de Valparaíso. Actualmente es el encargado de proyectos culturales para el desarrollo y reconocimiento del patrimonio inmaterial e identitario de la ciudad de Valparaíso. Además, es presidente de la Sociedad de Escritores de Chile en su filial de Valparaíso.
Su obra poética se encuentra traducida al inglés, francés, sueco, alemán; y publicada en distintas antologías en diversos países.
Ha publicado, entre otros libros de poesía, Marilyn (1973), Poemas Libro Objeto (1980), La Bolsa: poesía de cordel (1981), Antología de Diez Poetas Jóvenes Chilenos (alemán-español, 1984), Amantina y otros poemas (1987), La piedra feliz y otros tangos (1994), Hay un Moro en la costa (2006), Poetas de la Resistencia (inglés-español/1973-1990) y Poemas últimos (2014).

* * *

Gracias Señor

Frankfurt 1983

Gracias Señor,
por el suelo a la altura de la suela
la lengua, el paladar entero hecho polvo
y ceniza por el lacrimógeno.
Gracias Señor
por la justicia (a)divina.
Gracias te damos todos los apaleados
Y llorosos de América por tu bondad
para con nosotros
huéspedes de tu (pre)paraíso.
Gracias por los barcos y los tanques,
por los aviones y los torturadores,
por la Cruz de Hierro.
Señor, tú sabes el paradero
de los desaparecidos, así es tu Gracia.
Infórmanos al comité o a un tribunal cualquiera,
nunca tan justo como el tuyo,
pero danos al menos esa tranquilidad.
Señor, te rogamos,
manda algún ángel desocupado (aquí cesante)
o alguno de tus asesores.
Tenemos hambre de todo.
Señor
Que tu luz divina alumbre en las poblaciones
porque la compañía de electricidad
nos cortó la luz terrena.


De ceniza nuestra sábana

Valparaíso, Abril del 2014

Dónde queda aquello que se busca
Qué es lo que se encuentra
Detrás de cada paso, delante de todo gesto.
En la distancia cercana
 o en el olvido más profundo.
Será en la piedra o en el aire
Será en el mar o en la tierra.
Será dolor o alegría
Sed o hambre, soledad o melancolía.
El día detrás de la noche.

No vamos ni volvemos de ninguna parte
Circulo de un cuadrado, recta del triangulo
Dibujo sobre la arena
Apenas espuma en la orilla

Estrella lejana muerta en su luz

Ni vamos ni volvemos
Ninguna parte es todo
Aire que se eleva
Palabra en la sombra


Así vivo en tus ojos
Así muero en tu sonrisa
Vengo a ti, vienes a mí
Desde todas partes y de ninguna.

Duermo en tu sueño
Sueño que duermo
Para abrir tú sueño
Rozo tus parpados.

La noche de Valparaíso
Vacía y dolorosa
Terrible en su fuego
El corazón a mordiscos.

Así nos amamos
Así nos dormimos
Entre  ceniza y sabana
El beso que tiembla
La mano que busca.

Las luces y los cerros
El silencio de la muerte
La miseria y el dolor

La ceniza como sábana.
Todo queda lejos
La esperanza y el olvido
Abrazados en su desnudes

Puede que llueva
Puede que no llueva
Da lo mismo, todo es niebla.
La ceniza como sabana

Aquí me quedo
En tu sueño que sueño
Entre tus párpados que arden
La noche en llamas que nos cobija.

Silencio es lo que llena esta pagina
El blanco sudor del frio
Sobre los cerros tiznados
La ceniza como sabana.

Es tarde, para los pobres
Siempre es tarde y más tarde siempre
Arden sus casas, arden sus vidas
Arden y en llamas se hace ceniza todo.




Mariel Monente


Mariel Monente nació en Buenos Aires el 5 de junio de 1961. Escribe poesía, cuento y teatro. Publicó en poesía: Donde anido (2011), Cordel (2014), Sombra de cóndor (2014), Lo que precipita (2014) y Sutura (2014). En narrativa: Corda Bamba (antología, 2012). Fue incluida en antologías de Argentina y Portugal.

* * *

V

Sacrificar el paisaje en un avatar
prisión de hielo camino de montaña
asombrar al destino en esa cumbre
en la caída
en la primera escarcha que la luna lava

lo indigno de romper el fruto
y ahuecar la liviana necesidad

aceptar lo inevitable y emprender el vuelo
habitar la sombra del cóndor.

(de Sombra de cóndor)



IV

Reclamar desde el abismo salobre
articular la llamada
del vértigo azul

¿dónde está la pregunta que aplaque el sinsabor,
la herida?

un sendero de espuma
marca el rumbo de la pena

y en el cúmulo de las constelaciones
se recuesta un vacío de luz
una saeta negra
hostiga
habla de pálidas ausencias
en esta ruta sin señales.

(de Sutura)

Paula Seufferheld


Paula Seufferheld nació en Palmira (San Martín, Mendoza) en 1974. Es Licenciada y Profesora de Comunicación Social y Profesora de Lengua y Literatura. Se desempeña como docente en instituciones de nivel secundario y terciario de la zona este. Publica sus textos poéticos y narrativos en su blog Proyecto María Castaña desde 2007. En 2009 participó de la antología de poesía mendocina contemporánea La ruptura del silencio. Además es redactora de la revista de poesía y reflexión El Desaguadero. El pan de la soledad, publicado por Libros de Piedra Infinita en 2013  y presentado en la Feria del Libro de Mendoza de ese año, es su primer poemario.

* * *

El pan de la soledad

«Con el pan de la soledad esa vida fue creciendo» 
(A fuego y piel, Sandro- R. López- V. Caro)

mantel de hule
olor lejano pero exacto
a lavandina
se asienta de un golpe seco
el pan de la soledad

guiso de arroz
el sonido de noticias
siempre ajenas
ella cruje con el pan
en el borde de una silla

pan que alimenta
su muerte mínima
pan abismo
cayendo en su hambre
pan duro
que arrastra la piedra
de sus días



Distancia (XI)

«tan lejos como puedas es demasiado cerca
no hay cuchillo tan lento»
(principio de permanencia, Laura Yasan)

no hay distancia física
 (la probaste, ¿te acordás?)
y en un páramo perdido gritaste 
y en lugar de tu eco
hallaste esa voz que insiste
que no da tregua, que persigue
escapar es girar en círculos 
y la distancia un acto imposible
 atrás sodoma, fuego y azufre 
para los condenados pecadores
el desastre
 aunque no girés la cabeza 
el resplandor de la ciudad incendiada 
se refleja en los objetos que tenés por delante
orfeo miró 
y terminó perdiendo el amor para siempre 
atrás no está eurídice 
bien podría estarlo
reemplazar los terrores de sodoma
 mirar y perder
eso es lo que querés, perder
olvidar, aquí y ahora
pero el olvido se demora
apenas se arrastra en su letanía de caracol
y  girás pero la luz del cielo 
y su tormenta te enceguecen 
no ves a quien amás 
y agradeces el acto piadoso 
de esa naturaleza encrespada
cuando volvés la espalda 
seguís siendo un hato de carne y huesos caliente 
excitado concentrado en tu huida
las aguas forman remolinos 
y dejarte arrastrar es volver al centro
 como en un disco de vinilo 
 la melodía de tu sangre es disonante violenta
 y adquiere la contundencia de las olas 
al romper contra las piedras
si el camino es el círculo
el disco que vuelve hacia su centro 
mientras la púa dibuja el surco 
o el dedo que da forma al remolino de agua
si convertirte en estatua de sal 
es ver por una eternidad unos ojos implorando 
conviene abandonar tu fe en la distancia 
y dejarte desangrar hasta el olvido

(de El pan de la soledad)

Mariela Laudecina


Mariela Laudecina nació en Mendoza en 1974. Vive en Córdoba.
Publicó Hacia la cavidad  (poesía + música, 2006) Ciruelas (poesía, 2007, ambos por editorial Llantodemudo), Intiyaco (poesía, 2009, Ediciones Flor de Cardo), El cielo es para los ángeles (nouvelle, 2009, Textos de Cartón), Tomo las decisiones con los pies (poesía, 2011, Llantodemudo), Perfume de jarilla (poesía, 2013, Llantodemudo). Inéditos: Corona de margaritas (cuentos) y Lo mejor es no tener padres (nouvelle). Dicta talleres de poesía y escribe en el blog: www.eldeseodeservolcan.blogspot.com

* * *

Al fondo del patio
mi abuela mataba una gallina
Ya la había visto algunas veces
Aunque nunca quiso que estuviera presente
yo la espiaba detrás de los rosales
Fuerte y serena como una guerrera
precisa en cada movimiento
le retorcía el cuello hasta dejarla sin aire
y con un palo de escoba 
le ajustaba el pescuezo en el suelo 
La cargaba al hombro de las patas
y la desplumaba en agua hirviendo
Nunca sentí pena
ni nada
La saboreábamos al escabeche 
y con mis primos 
nos disputábamos la cabeza.




Los domingos
juega Atlético Maipú
Y con la abuela
preparamos el canasto con el mate
y bizcochos de anís 
El abuelo carga las sillas plegables
en el baúl del auto
Le hago acordar de la bandera 
es una banderita que cosió mi abuela
de tela brillante azul y amarilla 
Cada vez que nuestro equipo hace un gol
 la agito y salto lo más alto que puedo
¡Dale Boca campeón!
 me enseñó mi abuelo que grite
aunque juega Maipú
que nada que ver
Lo que pasa 
es que Boca es el padre de todos estos
me explicó
Y yo 
me lo imaginé como al Espíritu Santo.


(de El perfume de la jarilla)


Marcos Silber


Marcos Silber nació en Buenos Aires (Argentina) en 1934. Es miembro honorable de la Sociedad Argentina de Escritores. También es miembro de la Sociedad de los Poetas Vivos. Publicó, entre otros libros: Volcán y trino (1958), Las fronteras de la luz (1962), Libertad (poema escénico, 1964), Sumario del miedo (1965), Ella (1968, faja de honor SADE), Dopoguerra (1974), Historias del Oeste (1984), Cono de sombra y casa de pan (1985), Noticias sobre el incendio en la nave mayor (1998), Suma poética (1999), Doloratas (2001, con Carlos Levy), Primera persona (2004), Boca a boca, Cuaderno del Resucitado (2004), Thrillers (Historias en "16”) (2005), Bajo continuo (2008), Cabeza, tronco y extremidades (2010).

* * *

Teoría y solfeo

Quise tocarla en clave del mayor sol
pero ella -experta en fugas-
saltó las alambradas del pentagrama y voló.
Quise con abordaje de terciopelo
atender la sed y el hambre de su carnalidad
pero ella -atrapada en un claro de luna-
presentó la espalda y voló.
Quise afinar, poner de acuerdo tono   ritmo   color
pero sus cuerdas viajaban otras latitudes
y de sus vientos mejor no hablar.
Recuerdo, sí, y cómo
los truenos degolladores de la noche
que disparaba el timbal que Dios sabe
quien puso en escena;
y la sábana negra también que -siempre dije-
no presagia nada bueno.
Cierto, real y arde el "se mira y no se toca"
de la querida, así, de cara a la nada;
a cincuenta centímetros de mí,
a cien kilómetros, a un siglo de mí.
Nada más resta cruzarme de vereda
y bajo bajito ponerme a silbar.

(inédito)
.


Alegorías

Aquí el Manzano donde se provee Guillermo Tell
para el hechizo de su arquería.
El Ciprés, acá, donde madura el verde
hasta la blancura del cirio custodio del difunto.
Aquel, es el Sauce Llorón
con quien duelamos a Susana (distraída ella)
que se dejó olvidada la vida.
Ese otro, Ombú, con soga incluida
para los que se suprimen -contra ellas-
por eso de los abandonos.
Plátano este. Es árbol, trabaja de árbol.
Ignoro qué más.
Ahora, el Palo Borracho;
porta máscara de poeta
-sueñador de día y sueñador de noche.
Cerezo el de allá, con sombra, donde,
entre función y función
descansan Tio Vania, las tres hermanas
y la gaviota también.
Ahora, el naranjo  espía de los cielos
por si se asoma Carlos Fuentes
que lo volvió a fundar.
Por último, la Higuera
a la que regreso y regreso
para capturarle los frutos
del mismo sabor que los besos,
los inmortales -esos de mordida y succión-
que guardo en la cajita de lata
para que me nombren en él muy mucho después.

(inédito)